El uso de la frase de Añasco: Donde los Dioses Murieron, surge cuando en el 1983, el municipio de Añasco creó la Comisión para la Celebracion de los 250 años de
la Fundacion de Añasco, buscó una frase que fuera alegórica al pueblo de Añasco y que se pudiera perpetuar.
La Comisión, con la asesoria de los Promotores Culturales del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Jorge Luis Caraballo y Néstor Rafael Collazo,
aceptó la frase (creada por ellos): "AÑASCO: DONDE LOS DIOSES
MURIERON”.
Esto se hizo como póstumo reconocimiento al Cacique Urayoán
e indios taínos que intervinieron en el
hecho
verídico del ahogamiento del soldado español
don Diego Salcedo, con el cual probaron que los españoles no
eran “dioses” venidos de otro mundo, y de esa manera dar el primer
grito de libertad de la tierra puertorriqueña. Se ha escrito mucho sobre la historia de Puerto Rico, sin embargo son pocos los que han reseñado el ahogamiento del soldado español don Diego Salcedo, hecho que dió inicio a
la “Revuelta Indigena” de 1511, siendo éste, el primer intento de liberación e independencia de la patria puertorriqueña. Tres historiadores que han tratado el tema en sus escritos
y que nos dan luz son, el español Fray Iñigo Abad y Lasierra, en su libro:
Historia Geográfica y Natural de Ia Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico,
y de los añasqueños, el Dr.Carlos Gaztambide Arrillaga, en su libro,
Añasco: Notas para La Historia y el del Profesor Jaime Carrero Concepción, Añasco y su Historia.
La historia nos narra que para principios del año 1511, los aborígenes
indios taínos, comenzaron a sublevarse por el maltrato y abuso que recibían de parte de los españoles colonizadores. Esta situación esclavizante, hizo que el Cacique Agueybaná, Cacique Supremo de los indios de Boriquén, reuniera en asamblea a todos los caciques que componian el Consejo
Supremo de Boriquén, para planificar la revuelta indigena y la muerte de cada uno de los españoles. Los caciques reunidos
en esta asamblea, resistieron el dictámen de Agueybaná basado en la opinión común que
había entre ellos, de que los españoles eran inmortales,
dioses venidos de otro mundo. Argumentaron que la orden de Agueybaná era temeraria y que no podia tener éxito. Por lo tanto, decidieron, hacer algo con lo cual pudieran comprobar si los
españoles eran mortales. Entre , los allí reunidos se encontraba
Urayoán, El Viejo, Cacique
del Yucayeque del Yagueca (región de Añasco y Mayagüez), que
servía como consejero de Agueybaná por su liderazgo, valentía y
experiencia. Al
Cacique Urayoán, le tocó urdir un plan para que al primer español que transitara por sus tierras le quitase la vida. La region del Yagueka para esa
fecha de 1511, era la más poblada de españoles por ser pueblo y puerto comercial en donde se originaban todas las actividades y decisiones de los españoles. Como los españoles andaban confiados por toda la isla, se le presentó la
ocasión al Cacique Urayoán de ejecutar su plan y cumplir el encargo del Consejo Supremo. Un soldado español, don Diego Salcedo, que visitaba el
yucayeque (poblado) del Cacique Urayoán, fue invitado a quedarse en el poblado hasta el otro dia. Fue hospedado en
la casa del Cacique Urayoán,
con hospitalidad y obsequios. Al otro día, luego de despedirlo, cuando el
español se disponia a seguir su camino, Urayoán lo hizo acompañar de algunos de sus indios. Estos, bien instruidos de lo que debian hacer con él
(Salcedo), cuando llegaran al vado del Rio Guaorabo (Rio Grande de Añasco), le ofrecieron pasarlo sobre sus hombros. Aquel, inocentemente
accedió. Cuando lo tuvieron en la mitad del rio, lo sumergieron bajo el agua, hasta que dejó de dar señales de vida. Luego, lo sacaron a
la orilla y dudando
todavia de si estaba vivo, le comenzaron a hablar, pidiendole perdón. Consumado el hecho y comprobada
la mortalidad del español, avisaron a Urayoán y más tarde a
Agueybaná. Entre llantos, cantos y bailes estuvieron por tres dias festejandola muerte de Salcedo. Durante tres
días, indios y caciques de otras regiones acudian a comprobar la mortalidad
del español y desengañarse de sus creencias. Por el hedor del cuerpo descompuesto se convencieron de que los españoles eran tan mortales
como ellos. Ejecutada la muerte del soldado español don Diego Salcedo, se
volvió a convocar a todos los caciques del Consejo Supremo de Boriquén. En vista de la muerte dada a Diego Salcedo, asintieron a la sublevación
general indigena para darle muerte a los españoles y acabar con toda la opresión, el saqueo de sus riquezas y el exterminio de la población indigena. La rebelion indigena
comenzo dias mas tarde contra los poblados españoles
establecidos y dispersos en la region de lo que hoy conocemos como Añasco.
En esta sintesis he querido presentar la historia de la frase que ha caracterizado a nuestro querido pueblo de Añasco a través de los años.
Por: Alejandro Durán Ayala
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