Historia de los símbolos de la Navidad 1

por  Lucas Montes Valentín, M.Ed

 
       Vuelve la época navideña con sus consabidas tradiciones de villancicos, aguinaldos, nacimientos, la epifanía de los santos reyes, el árbol, los adornos y las luces. Aunque las fiestas navideñas están centradas en motivaciones religiosas, es desconocido por muchos el verdadero origen de los símbolos de éstas.  Navidad viene del nacimiento o la Natividad de Jesús el 25 de diciembre, cuando es celebrada por toda la cristiandad, excepto en la iglesia ortodoxa. Hasta el Siglo II de nuestra era, los cristianos solo celebraban la Pascua de Resurrección, ya que desconocían la verdadera fecha de su nacimiento, puesto que los evangelios no mencionan fechas exactas. Se conmemoraban extraoficialmente fechas tan dispares como el 6 y el 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 y 25 de mayo y otras más.
Como hecho histórico el día del nacimiento de Jesús no fue oficialmente reconocido hasta el año 325 en el concilio de Nicea, e implantado terminantemente durante el pontificado del Papa Liberio, 352-366, en el que se usó el solsticio de invierno en el hemisferio norte, como fecha oficial a la misma vez que se absorbían ritos paganos que se celebraban en la misma fecha. El más cercano en esas fechas era el del Saturnal romano o Saturnalia, que se celebraba , desde el 19 hasta el 25 de diciembre, con fiestas bulliciosas y banquetes en honor a Saturno, dios de la agricultura. Durante la noche del 24 al 25 de diciembre, los romanos celebraban además el Natalis Solis Invicti, también conocido como el nacimiento del Sol Invicto. Al mismo tiempo en el norte de Europa se celebraba una efemérides de invierno muy parecida llamada Yule, durante la cual se quemaban troncos adornados en honor a dioses de origen germánico, para conseguir que el sol fuera más brillante. Estos cultos eran muy populares y muy extendidos, los cuales los cristianos no habían podido prescribir aún. De ésta manera se logró un sincretismo con las religiones paganas al adoptarse la fiesta de Navidad el 25 de diciembre, aunque las iglesias cristianas orientales lo siguieron celebrando el 6 de enero.
Aunque asociamos el nacimiento de Jesús con el año uno de nuestra era D.C. lo cierto es que no hay un año exacto en el cual se pueda afirmar que sucedió éste acontecimiento.  Los evangelios de Lucas y Mateo ofrecen información muy contradictoria y vaga al respecto debido a que se escribieron en lugares muy distantes entre sí, Roma y Egipto. Hay consenso mayoritario de que Jesús nació entre los años 6 y 7 A. C., mientras otros divagan en fechas distantes entre sí hasta por 10 años.  El lugar exacto de nacimiento tampoco es conocido, aunque una tradición tardía sugiere que Jesús nació en una de las cuevas de piedra caliza que hay cerca de Belén, cuyo único mobiliario era un pesebre. Por tal razón es que aparecen en el nacimiento las figuras de la mula y el buey, quienes con su aliento calentaron al niño devotamente, ya que era invierno en esa zona. Esto es aceptado por la iglesia aunque no es mencionado en ninguno de los evangelios si no que figura en uno de los evangelios apócrifos.
El armar un pesebre, Belén o nacimiento que vemos bajo el árbol fue una idea de San Francisco de Asís quien lo popularizó entre los años 1220 al 1226, cuando pidió permiso al Papa Honorio III, para representar el nacimiento con un pesebre viviente. A partir de entonces, la tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo cristiano.  Luego se pasó a usar figuras en vez de seres vivos, y Carlos III ordenó que los Belenes se extendieran por todo el reino español e itálico. Desde entonces es una costumbre que quedo entre los católicos y que los protestantes no siguieron después de la Reforma del siglo XVI.
La estrella de Belén, tal y como la conocemos por el evangelio de San Mateo, fue un astro que guió a los Reyes, hacía el lugar de nacimiento de Jesús, y cumplida su misión desapareció tan rápida y misteriosamente como apareciera. Ha habido varias teorías sobre dicha estrella, como cometas, el planeta Venus, meteoros y otras mas descabelladas, pero la más aceptada es la que propuso Johannes Kepler en 1606, para quien la estrella de Belén no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el sol pasando por la constelación de Piscis. En esta conjunción los planetas se ven como uno solo lo que los hace tener una luz muy brillante. Los calculos de Kepler determinaron que la conjunción se dio en el año 7 A.C., lo cual concuerda con las teorías antes esbozadas del nacimiento de Jesús. Este evento se volvió a repetir en los años 1940-1941, y no se volverá a dar hasta el año 2198. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel escribiera en 1497 un sabio judío, Arbabanel, quien dijo que dicha conjunción también sucedió durante el nacimiento de Moisés y tendría lugar otra vez cuando naciera el Mesías. (continua)
 
 
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